Como siguiendo el sentido contrario de la corriente (cual salmón de regreso a su lugar de nacimiento), intento obtener mi título de maestría (por tanto tiempo postergado)…
El viernes pasado dediqué toda una mañana laboral a hacer esa diligencia… y otras. Lo que ahora contaré, aseguro, no es arte de ficción, es producto absoluto de la más dura realidad de la Universidad en la que estudié.
Esta Universidad, una de las más antiguas de mi país, tiene agrupadas (casi en su totalidad) las actividades administrativas en un edificio llamado (curiosamente) “Edificio Administrativo” (Daaah!!)
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