Entradas de Noviembre 2008
Yo ya voté. Por ella y por sus hermanos.
Noviembre 23, 2008 · 2 comentarios
Pensaba ir tempranito a votar, pero ya se sabe: es domingo y hay ropa y corotos por lavar, cocina por limpiar, correos por responder, proyectos por revisar, casa por recoger, tweets que postear, música que escuchar y bueh! finalmente salimos luego de las 11am a votar y pues al final no votamos sino hasta algo después de las 11:45am.
Nuestro centro de votación no es en un lugar en el que, tradicionalmente, gane mi opción política. Soy de izquierda -y reconozco muchas de nuestras faltas- y pues en mi centro de votación hay que irse de bajo perfil, porque sino, uno acaba linchado, como casi nos pasó meses atrás luego de los resultados del referendo por la reforma Constitucional. En fin, que de bajo perfil y con mi Abril nos fuimos a votar hoy por la mañana y aún de bajo perfil, no dejé de sentirme sumamente incómoda con la presencia de algunas personas uniformadas con franelas “manos blancas” por delante y “100% estudiantes” por detrás, “ayudando” a los votantes a conocer cómo votar a través de la entrega de un tarjetón-chuleta. Doy fe que entre los más de 100 personas que había entre todas las colas no había nadie identificado con franelas alusivas a ningún candidato de izquierda, y si reconocí varios de izquierda allí. Incluso los presentes relataban cómo tuvieron que pitar al candidato a gobernador de la “unidad” William Dávila (el candidato X de un post anterior) porque luego de llegar con su equipo de camarógrafos, pretendía entrar a votar sin hacer cola. Vaya!
Lo que para mi resultó ser sumamente incómodo, se transformó en insoportable horas después. Claramente dispuestos de manera cabillera, provocativa e insidiosa, aún en nuestro centro de votación donde lamentablemente siempre gana la opción de la oposición -sea cual sea porque la cosa es ir contra de Chávez-, su presencia resultó en un altercado importante cuando alguien de una de las colas de votación se quejó por la insistencia de estas personas en incidir en su voto. Se originó una discusión sobre si debía o no entregarse una chuleta en el momento previo a la votación, si debía o no explicarse “cómo” votar, si el elector tenía o no derecho a escoger y averiguar las cosas por su cuenta y demases… en menos de cinco minutos y en medio de la confusión, ya estaban los “100% estudiantes” dentro del centro de votación escondidos tras las rejas y un grupo de Tupamaros -identificados como los “gorilas”- afuera del centro intercambiando consignas e insultos.
Los de dentro del centro prometían calma y en cuanto el grupo de Tupamaros y franelas rojas se alejaban un poco, se acercaban de nuevo a las rejas del liceo desde dentro y gritaban consignas en contra del Presidente Chávez y su Gobierno … entre las que se escuchaban dos cuadras arriba estaban aquella de “va a caer…” y un largo etc que me da pereza repetir.
Al final escuché de fuente de la gente del Plan República destacado en el lugar cómo ellos habían terminado siendo más duros con nuestros grupos de izquierda que con la misma gente de oposición, aunque estos últimos dijeran todo lo contrario, y al llegar a mi casa, supe del show que armaron algunos de oposición frente al CNE, pidiendo que se cierren las mesas cuando no les corresponde a ellos decidirlo y cuando hasta el viernes, hasta ayer mismo, el CNE era el árbitro confiable. Es penoso ver cómo esos grupos de oposición juegan con todos nosotros y cómo no dudan, en función de su control de medios de comunicación, comenzar a difundir rumores de camino como verdades absolutas.
Sin embargo, no puedo menos que estar de acuerdo con Wladimir Acosta cuando ha afirmado que, hasta ahora, este es el gobierno que ha sido más blandengue con la oposición, y donde habiéndosele dado todas las garantías y todo cuanto pedían en términos de exigencias electorales, aún siguen quejándose del árbitro.
Para mi, convencida de que el único camino posible es el de la izquierda, esos grupos que se llaman de la oposición cada vez son más grupúsculos de caprichosos que necesitan una buena dosis de madurez cívica que, por otro lado, dudo que alcancen en algún momento.
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Un breve regalo … para toda una vida.
Noviembre 20, 2008 · 1 comentario
Hace cinco meses atras, a esta hora ansiaba poder saber la razon y los motivos de mi malestar físico a escasos siete meses de gestacion … Quienes me ayudaban en la preparación para mi parto bromeaban conmigo llamándome “primeriza” pese a ser mi tercer embarazo, y por eso -creo- jamás pensé que el parto me sorprendiera sin ser totalmente consciente de ello … tres horas y media después, Abril habia llegado -para instalarse- entre nosotros a plenitud.
Sin duda, aún hay en el alma de quien esto escribe heridas profundas por todo ese trance. Eso, creo, me hace declararme muy sensible aún la vida y, también, consciente de que hoy día, sin duda, veo al mundo -a la misma vida- desde otro ángulo y de que las cosas duelen, si se puede, de un modo distinto … quiźas más íntimo y sosegado.
Hoy veo cómo los recuerdos del momento de su nacimiento han venido fluyendo de un modo extraño, incompletos, y a ratos ayudados por otros acontecimientos. Comentaba con mi compadre, en ocasión de conversar sobre el nacimiento de su hijo Gabriel Ignacio, cómo el ver la película del nacimiento de mi pequeño ahijado Gabriel me había ayudado en el trabajo de recordar cosas del nacimiento de Abril, como que ella abrió su voz al mundo ya cuando estaba entre los pediatras y no al salir de mi como suelen hacer los niños, o cómo ver esa misma imagen de un pequeño en una incubadora, me hizo absolutamente íntimo y conmovedor el resto del video. Ver a Gabriel en la incubadora me hizo entrar en un extraño sopor y aislamiento que, pese a lo evidente, no me dejaba ver si no a mi pequeña Abril en la incubadora que la acunó durante muchas semanas.
En fin, que el tiempo va pasando … viviendo día con día como cada día se despliega puedo, creo, ver con mayor claridad cómo se despliegan también cada una de las hojas del árbol que la vida me ha puesto para compartir con mis tres hijos, mi esposo y quienes visitan y habitan en mi andar. Abril ya tiene cinco meses de edad… sus dedos hermosos son un constante descubrimiento para su boca … y sus pies son también un constante juego en el que ella me entrega el momento de sonreirme la mirada como el más breve y hermoso regalo que habré de disfrutar cuanto dure, esas sonrisas que pinta en el cielo de mi alma son, sencillamente … moradoras.
“Todas las hojas son del viento/ ya que él las mueve hasta en la muerte” (Luis Alberto Spinetta)
“Canto bajo relieves/ Nave tierra, sigo tu voz/Bailo brotado de ilusión/ Un sueño tibio para los dos/¿Qué otra cosa es un árbol más que libertad(Y si te abrazo es para sentir/ que a nuestro amor nunca podrán sacarlo de raíz” (Gustavo Cerati)
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Un llamado a mantener las cosas en su sitio.
Noviembre 5, 2008 · 1 comentario
Image by Mariangela Petrizzo via Flickr
Creo que, por primera vez en mucho tiempo, voy a decir algo que me parece osado, y seré consciente de ello: en las próximas elecciones del 23N, lo mejor es mantener del lado izquierdo aquellos estados y municipios que ya están del lado de la izquierda y pasarlos al rojo en aquellos casos en que se asoma un cambio de gobierno, es decir, después de todo y pese a nuestras muchísimas faltas, carencias e imperfecciones, la izquierda es LA opción. Y debo confesar que esta afirmación surge de una postura sin estridencias de quien osa a mirar al futuro desde donde está ahora -algo que debería evitarse como medida de sanidad mental- y que lo digo mucho más allá de mi postura política la cual considero clara y conocida.
A continuación algunas de mis razones.
1) Es una oportunidad para la continuidad con la línea nacional de gobierno. Esa quizás es la razón más básica pero también la menos válida para quienes no creen en las líneas generales del Plan Nacional de gobierno. Sin embargo soy de las pesonas que creen que es necesario fortalecer ese plan nacional con las contribuciones regionales. Esto, dados, entre otras cosas, la juventud de nuestra sociedad y su inexperiencia en la formación de alianzas políticas es sencillamente impensable con un gobierno regional de derecha. Esta, para mi, es una de las razones más claras para mi argumento, aunque reconozco que es complicado que alguien del lado de la oposición piense -realmente- con criterios colectivos y muestre otros intereses más allá de los personales disfrazados de comunitarios.
2) Es una oportunidad para la continuidad de las acciones locales de gobierno. En la mayoría de los casos, los partidos locales o nacionales presentan nuevos nombres a los cargos de alcaldías y gobernaciones, sin embargo es de esperar que cuanto hemos aprendido como ciudadanos ayude a lograr una suerte de continuidad en las acciones que ya se han adelantado desde los actuales gobiernos regionales. Lamentablemente experiencias hay -muchas y sabidas- de abusos de esta condición de continuidad, que puede hacer que deje de ser una oportunidad para convertirla en un verdadero problema, así que hay que cuidarse también.
3) Apunta hacia la reducción del tiempo de inercia e inactividad en las acciones de gobierno por el natural período de adaptación al que recurren las nuevas administraciones para adaptarse al modo institucional de hacer las cosas. Claro, donde tal modo exista, pues en muchos casos se trata de un proceso de construcción de prácticas institucionales que está a medio camino aún.
4) Es una oportunidad para profundizar los cambios institucionales que, me consta, muchas instancias gubernamentales locales están emprendiendo o en camino de emprender, pese a la casi natural resistencia institucional a los cambios organizacionales.
5) Es una oportunidad para la consolidación de los programas nacionales. Quien se haya asumido la labor de leer los programas de gobierno de los candidatos a las elecciones regionales -cosa que debo confesar he hecho- habrá podido ver que, en el fondo, las propuestas de los candidatos y grupos de oposición se acercan -en algunos casos- mucho a propuestas que no sólo se hacen desde el gobierno sino que se mantienen operativos desde hace varios años ya. Quizás, para el caso de Mérida, la diferencia más sensible -debe decirse- y más penosa también es la del actual alcalde del municipio Libertador y candidato a la reelección. Pero incluso allí, la izquierda sigue teniendo opciones que resultan ser las mejores en el panorama existente.
Pero en todo caso es, en suma, una nueva e irremplazable oportunidad para aprender como ciudadanos sobre otros modos de incidir en las decisiones, para formarnos en la construcción deliberativa de nuestra sociedad. Una oportunidad de oro para decidir, de un modo comprometido, sobre nuestro destino.
Para quien quiera asumir el deber ciudadano de conocer los programas de gobierno de sus candidatos, le animo a que revise la página de divulgación del CNE, donde tendrá acceso, incluso, a los tarjetones electorales.
Categorías: Serendipity
Etiquetado: candidatos regionales, elecciones 2008, elecciones regionales venezuela, programas de gobierno, PSUV
A 22 años de tu luz.
Noviembre 5, 2008 · Dejar un comentario
Esa noche transcurrió con horas curiosas entre desasociego, mal dormir y alguna que otra pesadilla. Soñaba quizás imágenes algo confusas con mis padres y mi hermano. Dos días antes de esa noche celebrábamos la alegría de que él estuviera algunos momentos con nosotros -conmigo, debo decirlo- luego de las tradicionales tareas de la Casa. Hasta casi un año atrás cada domingo, cada semana, interrumpía su tiempo con nosotros para escribirle a mi nono las últimas novedades entre nosotros, y el tiempo dedicado a hacer esa labor era respetado por todos con un silencio especial … casi espectante. Sin embargo, durante ese último año, luego de que mi nono muriera, el tiempo de escribir las cartas se había cedido a la familia, de modo que dos días antes de esa noche, luego de dos semanas sin verle, era realmente un regalo su compañía.
La noche tan inquieta de ese tiempo remoto que ahora recuerdo, se interrumpió con la entrada tremenda de mi madre a la casa para despertarnos y contarnos de la partida de mi padre luego de dos días en el hospital. No me había sido posible verle desde su entrada al hospital y quedaba la pena de no haber podido saberle o despedirme, por lo que quizás su partida la recuerdo de un modo lejano y sordo, y muy distinto al que lo recuerdan mi hermano y mi madre.
Hace unos días atrás se cumplió el aniversario número veintidós de la partida de mi padre. Creo que de una extraña manera y también por varios otros motivos además, esa fecha ha estado aderezada este año por muchas especies -hermosas unas, terribles otras … de vida todas- y desde unos días antes comenzaba a resonar en mi alma un poema de Andrés Eloy Blanco que me resulta sorprendentemente iluminador.
De algún modo, creo, ha resonado también como homenaje agradecido a todo aquello cuanto ha habitado esta alma, signándola:
A un año de tu luz, e iluminado
hasta el final de su latir, por ella,
desanda el viaje el corazón cansado.
De tu voz, de tu mano y de tu huella
retorna a la niñez, donde palpita
sangres de luz tu corazón de estrella.
Vamos los dos a la esperada cita
y parece saltar de mi costado,
santa y clara, tu voz de agua bendita.
Y así al solar de la niñez llegado,
mi corazón, devuelto de tu muerte,
a un año de tu luz, e iluminado.
Luna de Cumaná, para encenderte
la lámpara de arrullo que me duerma
y el postigo de voz que me despierte.
Luna en el pan de la colina yerma,
en el río, en la sabana,
pavón lunar de mariposa enferma;
y luna en el cocal, junto a Chiclana,
donde el recuerdo azul de tus amores
se echa a dormir, como una caravana;
luna para los mapas de colores
que teje la nocturna confidencia
rumbo a la calle de Flor de las Flores
y luna que en tus uvas aquerencia
para miel de aquellas de tu parra
y el limón de las doce de tu ausencia.
Ancha la casa que el poema narra:
blancas mujeres, de azabache el pelo,
hechas al par de hormiga y de cigarra;
buenas para el bautizo y para el duelo,
parejas en el hambre o en la medra,
del sueño canto y del dolor pañuelo.
Galaica flor en castellana piedra:
vaciada al acueducto segoviano
la ría de cantor de Pontevedra
Así te halló el esposo y hortelano,
Doctor para saber cómo se tienta
el pulso al corazón desde la mano.
Así el hogar, señora y cenicienta,
nodriza y enfermera en el manejo
y en el combate al sol, lugartenienta.
Así la lucha y la prisión, espejo
de aquella tierra de recluta y canto,
panal del niño y retamal del viejo.
Y tu niño en la flor del camposanto
y el Esposo en el sol de los caminos
el exilio y el mar: cosas del llanto.
La isla de los lobos peregrinos,
de níspero el sabor, de perla el flanco,
de sal, de sol, de piedra los marinos.
Copia de espuma y ola en el barranco,
de noche y playa, médico y cochero,
el coche negro y el caballo blanco.
Y la Virgen del Valle y el vallero,
perla para los buzos hacia arriba,
madre del mar y de su marinero.
La Isla, como tú, del mar cautiva,
con eso de la sed y de la vela,
siempre llegando y siempre fugitiva.
Dormir allí, bajo tu cantinela
soñar domingos de color de playa
en la semana de color de escuela.
Dormir allí, pescado en la atarraya
de tu labor de estambre y mecedora,
mi sueño, entre las dunas de tu saya.
¡Ay, las hermanas de durazno y mora!
¡Ay, mi hermano de amor y de centella!
¡Ay, mi Padre de luz y tú de aurora!
¡Ay, el claro querer sin la querella!
Tu pan, tu sol, tus ojos, para el día;
para la noche, kerosén y estrella.
Para la noche de ponerte fría,
cuando oíste subir de tus hinojos
el llanto de mi verso que nacía.
Yo en tus rodillas, en la calle abrojos,
en la acera los dos, y una saeta
mi primer verso fue para tus ojos.
Me alzaste en brazos; trémula y coqueta,
fuiste y volviste de la risa al lloro
y empezaste a gritar: -Tengo un Poeta!
tú quisiste decir: – Tengo un tesoro,
tengo un ovillo de torzal de plata
y una cocina de fogón de oro…
Así la Isla: calles de piñata,
amor de la muñeca y la gaviota,
cartas de sol con lunas de postdata.
Hasta el día en que el mar, gota por gota,
cayó desde las nubes de tu llanto
hasta los pies de tu muñeca rota;
y otro pedazo tuyo al camposanto:
niña del mar, que te prestó la tierra;
tanto te daba y te quitaba tanto.
Y al mar de nuevo, la balandra en guerra.
Y el cabo al tajamar y el salto al valle
del pequeño calvario y la alta sierra.
La ciudad linda, de guirnalda al talle,
el bronce amado y verdugo triste
y el silencio del hombre de la calle.
Y tus manos de bruja artesanía
en el punto cabal de la chaqueta
y en escarpines de juguetería.
(Por eso, tejedora en el poeta,
en la dantesca red de los tercetos
engarzo a ti lazada y cadeneta).
Y el regreso a los hijos y los nietos,
feliz de tus estancias favoritas
y enredada la lengua de alfabetos;
y la puntualidad de tus visitas
a misa de San Juan, por la mañana,
a la capilla de las hermanitas.
Morir, morir… La insustituible hermana
al reino de la nube y de la flecha,
luna descalza, huyó por la ventana.
No fue más que otra deuda satisfecha
en el trueque de savias y de flores
que había entre la tumba y tu cosecha.
Tu casa de San Luis de los Dolores
alzó al lacrimatorio de los pinos
la conciencia de ángel de las flores.
Y tú a sus pies; el odio en los caminos
y tú ofreciendo en el cruzar del fuego
aire de amor a todos los molinos.
Era molerte el alma; el mundo ciego
luchando, y tú, en el centro de la guerra,
sin queja, sin rencor y sin sosiego.
Y al ultimo dolor, tu vida cierra
balance de los hombres de tu entraña:
bajo la tierra, dos, y uno sin tierra.
Al mar de nuevo, a darme en tierra extraña
la valiente mirada que quería
luchar contra la gota en la pestaña.
Después, aquellos hombres de alma fría;
el inhóspito lecho hospitalario,
sobre la tela del cercano cielo,
el encaje final de tu rosario.
Y el regreso al hogar, el negro vuelo:
con las dos alas el avión cortaba
varas de noche para nuestro duelo.
Aldebarán, que nos acompañaba,
las Pléyades y el mar que las refleja
miraron una urna que volaba.
Al final del estambre en tu madeja
se cuajó en tu mirada nebulosa
la última uva de la noche vieja.
Así fue. Y al morir la dolorosa,
un ave negra le llevó al lucero
en el pico ladrón la mariposa.
Fue en un día tres veces agorero;
ese día de un mes, nos ha quedado
como el mejor para decir «Me muero».
Así fue, madre, el fin de tu bordado
como el mejor para decir «Me muero».
Así fue, madre, el fin de tu bordado.
De tus hijas y nietas el gemido
puso a temblar el pino abandonado.
En hombros te llevaba el pueblo herido,
la múltiple cabeza descubierta,
y al pasar por San Luis, tu viejo nido,
el mundo de tu amor salió a la puerta
y el silencio de un hijo que lloraba
metió el pinar en tu cajón de muerta.
Aquí conmigo estás; yo, que soñaba
viajar contigo, tengo en tu retrato
esa sonrisa que te iluminaba.
Y allá estarás, en el taller beato,
para vestir de blancos faldellines
a mi angelito negro y mulato,
para llenar de azules escarpines,
tejidos con celajes de destellos,
la canastilla de los serafines.
Estamos con los hijos y hasta ellos
vemos caer la luz de tu mirada,
peinando con tu nombre sus cabellos.
Tenemos tu sonrisa iluminada;
la voz de tu trisagio y de tu misa
le grita a mi dolor: -¡No ha muerto nada!
Con bosque y mar, con huracán y brisa,
con esa misma muerte que te encierra,
de la gracia inmortal de tu sonrisa
llenos están los cielos y las tierras.
Andrés Eloy Blanco.
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