Ayer respondía a @hectorpal en su post sobre la imposibilidad de explicar nuestra particular forma de hacer política como una lucha de clases. Mi punto es que la categoría “lucha de clases” es absolutamente incompatible con la idea de que “los pobres quieren ser ricos”. En otras palabras, las clases sólo pueden entrar en una dialéctica de confrontación (o en una confrontación dialéctica según se mire), cuando son conscientes de si mismas -conciencia de clase que se llama- y de su papel dentro del proyecto nación en el que creen. Así las cosas, un grupo social que quiere tener los privilegios de otro no tiene ni idea de dónde está parado. Ojo, no quiero decir que el papel quienes están excluidos y carecen de beneficios y por obra del mercado, también de algunos derechos como salud, seguridad y educación -pues, según dicen hoy todo se mercadea y todo está en crisis económica-, es permanecer en esta precaria situación. Muy por el contrario, lo que pretendo decir es que los grupos sociales no pueden definirse en torno a ideas economicistas e instrumentalistas que no ponen al ser humano y su quehacer como el centro de la construcción social.
De modo que, si quiere alguien que votará contrario al SI hablar de lucha por poder -no por EL poder-, venga y sentémonos. En todo caso, tal parece que las cosas no cambiarán mucho pues si asociamos poder con proyectos y posturas claras, hay muy poco que decir sobre ello en cualquiera de los grupos de la oposición. Mi opinión es que se observa una permanente adolescencia de la oposición -y sus grupos-, manifiesta en su carencia de proyecto y criterio, y su abundancia de planes y propuestas asidas de los cabellos. Curioso, por ejemplo, que internet que no es precisamente de izquierdas (en términos generales), tenga una presencia más clara de los planteamientos por el SI que los contrarios. Abundan los tweets, posts, estatus y grupos en facebook de gente que votará contrario al SI, sin embargo no hay una página oficial (difundida claro está) que muestre los planteamientos por los que debe hacerse un voto distinto al SI.
Pero, además, en el fondo de esta enmienda se encuentra en juego la progresividad de nuestros derechos políticos, la cual se ha hecho evidente desde los cambios introducidos por la constitución del 99 frente a la del 61. Ayer lo mostraba también en mi respuesta a ese post: mientras en la constitución del 61 un extranjero no existía en términos electorales, la constitución del 99 les permite votar en elecciones parroquiales, regionales y estatales. La idea de la alternabilidad no se ve -en absoluto- afectada por la posibilidad de postulación inmediata, y hay buenos ejemplos en europa -por citar sólo algunos- de ello. Cualquier cargo de elección popular debiera posibilitar que haya una postulación sin mayor restricción que aquellas que imponga el propio proceso de selección de candidatos a las mismas.
Y esas, creo, son algunas pocas de las razones efectivas por el SI.


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