De los caminos divinos, o cómo hacer que el deseo colectivo se haga realidad

El pasado sábado pasamos, rumbo al centro de la ciudad, por la avenida central de Mérida (Av. Andrés Bello). Había un gran [re]bullicio frente al Mc. Donalds (no me explico cómo hay tantos aquí!!!) …

Nos sorprendió ver que la movida de gente y carros se originaba frente a la representación en miniatura de nuestro teleférico. Nuestra primera expresión fue de asombro, al ver dos de sus torres totalmente tiradas por los suelos.

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Luego pensamos que, finalmente, el sentimiento popular se había hecho realidad: era una escultura (??) que distorsionaba el entorno y sólo nos permitía darnos cuenta lo “extravagantes” que solemos dejarnos ser para celebrar las navidades. Así que, como al fin y al cabo, a “nadie” gustaba el engendro de “cosa” (que antes llamé escultura, con dudas), pues nos pareció bien que saliera un justiciero anónimo y cargara contra ella. Sin duda, esta persona merecía recompensa (^.^)

Claro, luego nos quedó el ratón moral, por alegrarnos porque algo en lo que se invirtió tanto dinero se viniera por los suelos… en el fondo en ese momento no nos parecía tan mal el fin, aunque sí los medios… y seguíamos con la intención de buscar al justiciero enmascarado que se adueñó de nuestros deseos y los ejecutó como propios (-.-)

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Lo cierto es que, justiciero o no, un Sr. decidió empotrar su Maveric rojo (estos carros parecen tener la intención de salir volando en cualquier momento como el carro de la familia de Ron Wesley, el inseparable de Harry Potter) a una de las torres de la citada “cosa” “decorativa”, el pasado sábado 11 de madrugada, la tensión generada por el impacto hizo que una de las torres arrastrara en su caída a otra más y un vagón de la réplica en cuestión, y a sus tres ocupantes (todos hechos con materiales de origen fósil, y convertidos en figuras “artesanales” ataviadas como “the typical emeritensys” -en mi vida me he puesto una ruana, pero parece que todos la llevamos por dentro!-), de los cuales, según mi hija, se podía ver un brazo por una de las ventanas del vagón caído (podría ser más patético aún??) (@.@)

Roto el hechizo de los primeros años, la réplica del teleférico, como el retrato de Dorian Gray comenzó a padecer los males ya sufridos, años atrás, por la construcción a la que emulaba, y perdió una de sus guayas, con un vagón y sus tres ocupantes.

2 comentarios en “De los caminos divinos, o cómo hacer que el deseo colectivo se haga realidad

  1. Los milagros como que aparecen de vez en cuando… tanto desear las cosas y puede que pasen. Entonces tendré que seguir deseando con todas mis ansias a ver si otras cosas armadas a los trancazos se caen en ésta tierra del mezclote de cuarta y quinta … Que no llega ni a cinco y seis.

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