Tránsito por la II Estación, o de cómo caí en cuenta de mi edad.

No me considero una mujer de esas que permanentemente llevan la edad inscrita a fuego en piel como agenda de trabajo, y para quienes las arrugas son más síntoma de impedimentos y prohibiciones que de cercanía con el quid de la vida.

Por el contrario, suelo tomarme unos minutos al responder sobre mi edad o año de nacimiento (el día si lo recuerdo bien (^_^) ) porque no me siento plenamente consciente de ella ni mucho menos del supuesto rol que la sociedad impone a personas de mi género y con estos años encima… [por suerte me lanzaron en este “tiempo y espacio” porque de haber vivido así unos años antes, o ahora mismo en otro espacio . . . probablemente lo tendría complicado incluso para sobrevivir (@_@)].

Esta mi condición, es algo que entiendo se debe a que siempre me he relacionado con personas mayores de forma cotidiana, en el plano laboral o de los afectos y sin mayores complicaciones que los normales entre e inter género…

Así, y también de forma consciente y deliberada, me abstraigo del hecho de que algunas actitudes y respuestas que observo, sin duda, están marcadas por un componente de género definido y auspiciado por un entorno social bastante cerrado y sexista que adorna desde su creación y conformación, este espacio que habito . . . digo que es una abstracción hecha de forma consciente, porque estoy convencida de que en espacios laborales y académicos la dialéctica no logra fluir si las partes acuden prejuiciadas al debate …

De forma tal que, ahora mismo re-pensándome, me veo como un individuo de treinta y pocos que conduce y es conducida por actividades varias ordenadas por el cánon de los roles que desempeña, cánones a los que me enfrento más que acepto. . . pero también como un individuo que hasta ahora había olvidado su sentido íntimo de pertenencia y de pertinencia con su entorno.

El efecto/metáfora de Matrix, del que hemos hablado en algún texto, parece tener mucho que ver con un sentido de abandono a control externo de nuestro espacio, pero también con una batalla, bastante larga por demás, sostenida grupalmente por el control de esos mismos espacios. Lo que parece subyacer también detrás de la idea de Matrix, es la falta de conciencia individual sobre su obediencia a un sistema de orden superior del que sólo se es un eslabón cuya ausencia de la cadena no pareciera, salvo en casos puntuales, alterar mucho el funcionamiento de ésta… El despertar a esta realidad, es comparable al abandono de la caverna . . . es chocante, frustrante y enceguece …

Saberse, por tanto, miembro de un entorno cuya pertenencia es ahora, con mis años, cuando he logrado por fin decidir y dilucidar, es semejante a aquello que tantas veces he escuchado/leído referido al amor por “ciudades palpitantes” o “ciudades cálidas” . . . es un *algo* que sólo hasta hoy pude lograr aprehender, cuando me percaté del microcosmos que se instala en nuestra ciudad al caer la tarde . . . Un microcaos del que no soy parte, y que iere, irremediablemente, mis recuerdos de esta ciudad cuya presencia más que extrañar, ha llegado a doler.

Añorar los días en los que hubo por dónde caminar tomados de las manos, y no ser indiferente al ver cómo ese *microcosmos informal* asalta despiadadamente una ciudad que no da más de si … son sentimientos susceptibles de ser mapeados en el territorio que me pertenece, y al que sólo habían llegado hasta ahora de forma remota e indirecta.

Es en este momento cuando mi proceso de aprehendizaje de esta ciudad como depositaria de parte de mis afectos, está también marcado por un encandilamiento y una suerte de congelamiento de mi película personal, en esa imagen personal de ser, individual, de treinta y pocos que tiene la osadía de no creer que merece o desmerece cosas en función de su género, en un entorno en el que cohabita con desidia, intolerancia y una suerte de *soledad social* insoportable . . . aunque leve

3 comentarios en “Tránsito por la II Estación, o de cómo caí en cuenta de mi edad.

  1. Anónimo dijo:

    He leido hasta dos veces el texto, pero no entiendo porque llegas a estas conclusiones…Positivamente creo que estar en la II estacion como dices tu, o mejor dicho sea, en la treintena para mi es una de las mejores etapas que he vivido, pues me siento, mas fuerte y segura de mi misma, mas capaz de asumir los roles que se me imponen o se me piden que asuma y libre de los miedos que me acosaban a los veinte.
    Pero eso, que no entiendo que fue el detonante que hizo que cayeras en cuenta en el tema de la edad…que añado a eso, que la edad no es mas que un estado mental, somos tan jovenes o tan viejos como nuestra mente lo indique (Deepak Chopra)
    besos.

  2. Ivan Leon dijo:

    hola.

    No me queda muy claro el asunto de la segunda estación de la vida y la
    vista de la ciudad…
    ver que lamentablemente estamos perdiendo la ciudad no es asunto de
    edad… es asunto de cultura general a la colectividad… es asunto de que
    a nadie le interesa el hecho de que los chinos invaden esto y se apoderan
    de espacios los transforman y ensucian, es el hecho de ver cada día más y
    más niños en las noches en los semáforos, es ver como una “empresa
    familiar” hace lo indecible para poner cual gallinas la torta de cientos
    de apartamentos en torres y conjuntos habitacionales inhumanos y
    hacinantes tan solo para hacerse mas y mas millonarios al frente de la
    cara de todos con el odio ó descuido de lo que es una ciudad, es ver cada
    día en la noche más y más trasvestis detrás de la “catedral”…(que ironía
    jeje!) y ver como tu dices a una ciudad que no da mas por que no puede dar
    más de sí… la tala y construcción indiscriminada en la meseta ha
    cambiando el clima y con él, el humor y carácter de la gente… la
    cantidad de extraños que ha abarrotado la ciudad y trayendo consigo (para
    bien o para mal) sus costumbres que poco a poco borran las propias
    (borrándose o mutando a un mounstruo mal concebido) cualquiera con edad
    suficiente o no puede notarlo tan solo si quiere… ya que esto ha sido en
    cuestion de 5 años para acá altamente notable palpable y visible para
    cualquiera que tenga ojos y que quiera ver.

    El que estemos un poco más mayorcitos, nos dará la posibilidad de comparar
    con los tiempos vividos tal cual como estarán en tu peli mental (congelada
    y a color setentoso jeje)… pero y qué le queda a los que vivieron en
    tiempos en los que un extrajero cambió mérida para bien! (en lo poco que
    le dejaron mujica millan transformó a merida en una ciudad vistosa y con
    un toque de falso caracter histórico a los ojos del vulgo)o para aquellos
    que han ido muriendo con esa trágica comparación de su ciudad adorable y
    de la que ciudad en la que mueren que ahora tiene un caos poco
    tolerable…

    que más ¿viejos? u observadores con añoranza?

    see ya!

  3. Mariangela dijo:

    Hola a amigos!!!

    Ciertamente vivir en una ciudad que se diluye en micro-kaos no es algo que esté ligado a la edad: mi hijo tiene casi cuatro años y vive aquí, de forma que desde ese punto de vista no está vinculado con su edad.

    Sin embargo, ser consciente de ello, más allá de las tradicionales frases “utility” de “antes esto no era como ahora”, o “qué tiempos aquellos!” es algo que, sin duda, tiene que ver con la edad, aunque no sólo con ello.

    Algo distinto a ver, es aceptar que efectivamente eso es así y pretender motorizar cambios en consecuencia.

    No reconozco, a ninguno de los chamos que van a colegio con Zara (10 años) haciendo referencia al kaos citadino, a la tristeza de esa paradoja de la *soledad social* como algo relativo a sí mismo. De hecho, reconozco a pocos adultos mucho mayores que yo como capaces de expresar abiertamente disconformidades, no con lo cotidiano, sino con lo diario como expresión de modelos que acaban arraigándose en el espacio-ciudad que habitamos sin ser propios de él.

    Es algo que sólo se alcanza en el momento en que debe alcanzarse, no antes. Darme cuenta de ello, me permitió verlo en contraste con mi edad.

    Raramente los chamos de edad universitaria (18-20 años), reflexionan sobre la tristeza que encierra ese camino que equivocadamente parecemos haber escogido como ciduad y que nos conduce irremediablemente hacia el abandono de sus espacios sociales.

    ¿Estoy equivocada? probablemente…

    Les dejo para pensar:

    El Padre
    fue ese día que despertó
    cuando se dio cuenta
    que se convirtió en lo que
    más a él le molesta

    de repente descubrió
    que estaba pensando
    igualito que su padre en
    la casa de antaño

    desde entonces al hablar
    se descubre ideas
    que apenas ayer no estaban
    aún en su cabeza

    ahora prefiere callar
    hasta acostumbrarse a
    que la voz que le saldrá es la
    misma que su padre

    corre hacia el espejo
    mírate esa arruga
    te estas convirtiendo en quien más odio a ti te da

    la gente lo mira igual
    el se siente otro
    descubriendo el mundo entero
    desde otros ojos

    tiene miedo que al final
    el día de mañana
    de este odio y de este cambio
    no recuerde nada

    corre hacia el espejo
    mírate esa arruga
    te estas convirtiendo en quien más odio a ti te da

    corre hacia el espejo
    mírate esa arruga

    te estas convirtiendo en quien más odio a ti te da

    corre hacia el espejo
    mírate a los ojos
    date cuenta de que ya no va a haber marcha atrás

    corre hacia el espejo
    mírate esa arruga

    fue ese día que despertó…

    CafeTacvba
    “Reves/Yo Soy”

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