¿Que pasa con el Software Libre en Venezuela?

Durante muchos meses, he estado como expectador de lo que ha estado ocurriendo, en torno al tema del software libre (SL) en Venezuela.

El estar como expectador, aún participando de una de las listas más variopintas de discusión sobre el tema que agrupa a cientos de usuarios, desarrolladores y activistas del SL en nuestro país, me ha permitido estar en una posición privilegiada y poder ver desde el espacio que la distancia permite, un poco del bosque en el que se encuentra inmerso el movimiento.

De forma que lo que ahora diré es producto de la observación permitida por esa distancia tomada, de manera voluntaria…

Debo decir que el movimiento de SL en Venezuela ha dado, en los últimos 6 meses un repunte realmente importante, lo cual ha redundado en una organización más coherente, aún sin ser perfecta, que ha permitido, en momentos puntuales, mostrar al grupo de defensores de SL un brazo más o menos armado fijando posición ante situaciones específicas.

Esto tiene varias lecturas. La primera que me gustaría hacer es que es mucho el camino que queda aún por andar, y que se es conciente de ello, lo cual ha hecho enfilar las baterías hacia la constitución de un organismo, con figura legal de asociación, que coordine tanto a grupos de usuarios, como a desarrolladores, apacigüe sus egos, y posibilite el tránsito hacia la constitución del resto del cuerpo que le falta a ese brazo que ya se sabe capaz de plantar cara ante posiciones no éticas con respecto a las bondades sociales del uso y difusión masiva del SL.

La segunda lectura, es que la comunidad de SL, ha afinado su olfato, y enfilado toda la gallardía de los hombres y mujeres que lo construyen, hacia la tolerancia cero con respecto a actitudes no cónsonas para con las disposiciones gubernamentales en el uso de SL en la Administración Pública Nacional (APN). Esta suerte de refinamiento del olfato ante la amenaza, arrastra el peligro de ver fantasmas donde no los hay, y pensar en que ciertos lobos son caperucitas rojas. Sin embargo, la actitud crítica y de autocrítica ha prevalecido en la comunidad de SL.

Pese a ello, los pretendidos argumentos contra el movimiento de SL en Venezuela persisten en las mentes de muchos. Digo pretendidos argumentos, pues carecen de fundamento. Uno de los más fuertes, es señalar a la comunidad de SL en Venezuela, como un grupo de jóvenes inexpertos y, lo que es peor, irresponsables. Pretendido argumento pues, de quien equivocadamente señala así, a buena parte de los responsables de la recuperación de la plataforma tecnológica de la Industria Petrolera durante el paro vivido por nuestro país en el año 2002. Por si esto fuera poco para ignorar estos pseudo-argumentos y a quienes los esgrimen, buena parte del proceso de alfabetización en uso de SL en nuestro país, impulsado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) está siendo llevado a cabo por este grupo, comprometiendo en muchos casos sus propios recursos, y pese a que desde ese ente no en todos los casos, se le ha dado la importancia y relevancia del caso a dicho proceso de alfabetización. Hoy día, a escaso año y medio de haber lanzado el programa de Academia de Software Libre a nivel nacional, y aún con sus fallas y necesarias mejoras, pasan de mil las personas alfabetizadas en conocimientos básicos y avanzados de herramientas de software libre, estando el mayor grupo capacitado en el Estado Mérida.

Diría que en todo este proceso, el contar con ejemplos específicos de procesos de migración y uso de SL en Ministerios y Entes del Estado ha sido, cuando menos alentador. Migrando Venezuela ofrece un detalle de los organismos de la APN que han comenzado el camino sostenido en los procesos de Migración. Ejemplar el matrimonio del Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual de nuestro país con la defensa del SL. Ejemplar digo, porque uno de los temores más básicos (debiera decir primitivos por lo absurdo) con respecto al uso e implementación de herramientas de SL, tiene que ver con la protección de los mal llamados “derechos de autor” y que los responsables de su preservación estén casados con el uso del SL es, cuando menos, un espaldarazo a todos los proyectos a emprender.

De forma que, ni tan jóvenes, ni tan inexpertos.

Como decía antes, una de las debilidades del movimiento de SL en nuestro país, es que el brazo con que ahora se cuenta, en mucho sostenido por el carisma y empeño de sus miembros, carece de un cuerpo en el que anclarse. Sin embargo hacia allá se camina. Hoy en día la comunidad de SL en nuestro país, cuenta con más de una decena de listas de distribución electrónica, desde las más especializadas hasta las más ideológicas, en las que se discuten desde aspectos específicos para desarrollos particulares, hasta propuestas de normativas para el sector y el uso de TIC en el Estado Venezolano, pasando por toma de decisiones acerca de las alternativas idóneas para el desarrollo de una metadistribución nacional de SL. Además, anualmente han casi una decena de encuentros de software libre en el que miembros de la comunidad participamos de forma activa. El camino hacia la constitución de un único cuerpo de usuarios y desarrolladores que, respetando las individualidades y particularidades de cada lista, pueda compaginar esos espacios colectivos relativos, con la construcción de un escenario favorable a todos, es realmente un prodigio del esfuerzo colectivo y de la renuncia a construcciones individuales en aras del beneficio colectivo. Este proceso, como digo, se está dando, sobre la base de un consenso lento de construir, pero apuntalado a todo su largo.

El no contar con una organización única, sin duda ha incidido en la forma en la que ese olfato que antes decía se había refinado, ha podido dar cuenta de las amenazas que se presentan en el camino de la migración y de la implementación de herramientas de SL en la APN. Sin duda, la reciente firma de un Acuerdo entre el CNTI y la empresa IBM, para la dotación y capacitación de desarrolladores del futuro Laboratorio de Software Libre, ha sido una decisión, cuando menos, desacertada, de un cuerpo administrativo nacional que lleva mucho tiempo ignorando las vocaciones y potencialidades del movimiento de SL venezolano, quizás fundándose en los pseudo-argumentos antes expuestos.

Qué duda cabe que el arranque de un proceso de migración tan titánico como el que se está gestando en nuestro país, requiere de toda la colaboración posible. Negarlo sería de tontos. Aquí la participación de todos es vital, tanto de las empresas grandes como de las pequeñas, y la participación de IBM no es la excepción, el tema es definir la forma en que esa participación pueda ser compatible, entre otras cosas con el Decreto 3390, y con los mínimos criterios de ética y respeto social por los valores y las valías de nuestro país. Para muestra un botón: los desarrolladores de IBM en nuestro país, han sido formados en el uso de herramientas de SL, en el Instituto Superior de Estudios e Investigaciones Tecnológicas (ISEIT) lugar de referencia en formación en SL en nuestro país (espacio del que, por cierto, no tengo conocimiento haya sido incorporado al programa de ASL). De forma pues que el problema de la firma de este acuerdo no es, como alguien podría afirmar, no es de forma (acordar con una transnacional importante) sino de fondo (que se ignore el valor del movimiento de Sl en nuestro país). Privilegiar la participación de un ente externo, por encima de un cuerpo de desarrolladores nacionales con importantes carencias de apoyo económico y político para el desarrollo de grandes proyectos y pequeñas empresas, es también darle la espalda a que la comunidad de SL participe en las decisiones sobre SL y en su ejecución.

La firma de este acuerdo ha sido la gota que ha rebozado el vaso de la paciencia del movimiento de SL. Esto se ha traducido en el inicio de una matriz de opinión que llama a la reflexión sobre una gestión excluyente de la comunidad de SL de las decisiones en torno al tema, a partir de la construcción de una carta pública dirigida al MCT, en la que se expone un listado de situaciones observadas en su acción pública y que, en el mejor estilo de la recién llamada “contraloría social” (es decir, de la acción ciudadana responsable), están siendo mostrados a ese ente con el ánimo de construir espacios de diálogo entre el brazo del SL en nuestro país, y el ente encargado de orquestar todo el proceso de migración y re-educación en el uso de tecnologías de información y comunicación.

El camino por andar es mucho. Sin duda, lo que es señalado por la comunidad de SL en nuestro país no tiene nada que ver con un desafío a la legitimidad de las instituciones. Hay algunas cosas objetables, qué duda cabe, como el hecho del peligro que existe en que el Centro Nacional de Tecnologías de la Información, encargado de la política en ese ámbito, sea una asociación civil, por simples razones de conveniencia política. Sin embargo, a lo que apunta la comunidad de SL y el movimiento que ella activa, es hacia la construcción de un piso para la llamada soberanía (en sentido de independencia) tecnológica de nuestro país, en el que quepamos todos, y del que todos seamos responsables.

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