Tengo que decirlo ..

(si no lo digo se me cae la lengua!!!)

El avance hacia la resolución del conflicto de SIDOR, se concretó recientemente con la decisión del Gobierno Nacional de intervenir directamente en el mismo a través de la delegación en el Vicepresidente de la República de la potestad para fijar, de un modo claro, cuál era la posición del Estado.

Bien, para hacer el cuento corto, el Estado decidió posicionarse como accionista mayoritario de la compañía, invirtiendo las proporciones en las acciones de la empresa en algo que los medios, y hasta gente del gobierno reseñó como una “nacionalización”.

Bien apuntó Vladimir Acosta en su programa del lunes 14 que lo que ocurrió allí no fue una nacionalización como tal, sino esto que he dicho ahora: un cambio de dueño en el porcentaje mayoritario de las acciones. Fundamentalmente porque no se pide a Termium que entregue todas sus acciones, sino que otorgue mayoría al Estado Venezolano.

Bien, pero no es esto a lo que voy a referirme, sino a la actuación del Ministerio del Trabajo.

En conversaciones con Mapologo, posteriores a la decisión del Gobierno de tomar el control de la mayoría accionaria de la compañía, le comentaba mi hipótesis sobre que no debía tardar en llegar una decisión, también gubernamental, de remoción del Ministro del Trabajo, ahora saliente, José Ramón Rivero, pues si algo había quedado en evidencia es que su actuación, a lo largo no sólo del conflicto con SIDOR por cierto, no era cónsona con el discurso gubernamental. La remoción del Ministro, decía yo, mostraría un grado de madurez política, ciertamente nada reprochable y, en buena medida de data muy reciente en nuestro país.

A todas luces quedaba claro que los intereses defendidos desde el Ministerio del Poder Popular para el Trabajo y la Seguridad Social, en términos generales, no son aquellos que podríamos asociar con los de los trabajadores. También es cierto que el movimiento ocurrido en SIDOR ha dado una bocanada de aire a aquello que podríamos creer puede ser catalogado como un movimiento clasista obrero incipiente en nuestro país, bocanada que viene, desde mucho tiempo atrás insuflada también por movimientos como los que han enfrentado a SINCREBA en Mérida, y que merece ser mantenida.

Bien, esa decisión de remoción llegó hoy, pero no llegó sola, llegó de la mano de Roberto Hernández, quien, a mi juicio, es en el panorama actual del país, uno de los pocos que puede meter su mano en la construcción de un verdadero movimiento clasista obrero venezolano.

Ojo, el camino no es fácil, ni corto y seguro tampoco grato. Sobre todo está lleno de peligros y peros (un movimiento corporativista de Estado es uno de ellos). Pero a ratos, como este en el que escribo ahora, siento un fresquito divino. Hay cosas que se ven, y comienzan a aprenderse cosas también.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s