Violeta y Alejandra.

Mi tercera hija, Abril, nació hace 20 días, hoy a las 3.50pm.

Inicialmente, teníamos previsto que naciera a finales de agosto o comienzos de septiembre y que mi obstetra atendiera su llegada, pero las cosas no salieron como las esperábamos y Abril llegó a treinta semanas de su concepción … más o menos.. .creo que allí pediatras y obstetras tienen opiniones diferentes… Esa es una cuenta que no he entendido bien, pese a que Mapólogo me la ha explicado varias veces… y otras más mi obstetra…

En fin… unas semanas antes de su llegada tuve un sueño sumamente extraño, no es que fuera extraño tener sueños locos porque durante este embarazo he tenido sueños realmente curiosos, aunque casi siempre los he asociado a mi estado general de preocupación y tensión. En mis sueños, los personajes se repetían en buena parte de ellos y para mi eso era indicativo de cosas por resolver con las personas que allí figuraban. Sin embargo, este sueño que tuve unas semanas antes de nacer Abril, llegó como algo que sólo ahora podría calificar de premonitorio… definitivamente allí algunas cosas de la vida se me estaban mostrando.

En el sueño los dolores de parto y el parto mismo me sorprendían en casa, sola, al regresar Mapólogo a casa tomábamos el carro  y salíamos camino a la clínica para que me atendiera el Doctor. El parto estaba tan avanzado que no lográbamos llegar a la clínica que habíamos escogido para el parto y debíamos entrar a otro centro de salud. De allí llamaron al Obstetra y se le pedía que fuera allí a atenderme … por cosas de la vida, finalmente, el parto era atendido por el hijo del Obstetra (que también es Obstetra en la vida real) … El parto era rápido, quizás me llama mucho la atención mi preocupación por pedir disculpas a todos por el parto prematuro, y sintiéndome triste porque no tenía preparado en casa absolutamente nada para recibir a mi hijo (lo soñaba varón) que, además de ser prematuro, pequeño y bajo de peso, era de tez muy oscura… En el sueño, al salir de la clínica, me llevaba a mi pequeño y le acondicionaba un lugar entre mi ropa, en el clóset, para que estuviera caliente y a gusto.

Debo confesar que ese sueño me alarmó. Sobre todo porque no tenía, en efecto, nada preparado en casa para la llegada de Abril. Me sorprendió también, mucho, el color de su piel y su tamaño … No por nada, sino por la claridad con la que vi la tez y las facciones de mi bebe. Sin embargo, debo reconocer que las cosas ocurrieron tal y como fueron puestas allí, de algún modo, por la vida días antes, salvo que mi parto fue atendido en la clínica que habíamos escogido para ello, y que Abril es una hermosa beba. En efecto los dolores me sorprendieron en casa sola con Rainer, y tomamos camino a la clínica cuando llegó Mapólogo, a quien no avisé de mi malestar porque pensaba que se trataba de molestias pequeñas y que aliviarían con reposo. En efecto el parto fue atendido por el hijo de mi Obstetra, mi nena nació muy pequeña, y su tez era muy oscura.. de color pardo-rojizo lo cual es una condición propia de los bebos prematuros…

Desde que Abril ha sido para mi un aprendizaje enorme … de paciencia y, quizás, también de renuncia, de entrega al universo para que allí se decida todo cuanto deba ser… Siendo su condición delicada, aunque reconozco que no tan delicada como la de otros que he podido conocer desde que Abril está en el Hospital de la ULA, hemos pasado por todo: pulmón con secresión, infección en la sangre, ictericia, bajo peso y tamaño y ahora anemia … sin embargo su carácter guerrero no ha dejado de manifestarse ni un solo instante y creo que eso nos tiene a todos animados y expectantes de cuando pueda estar bajo nuestro mismo techo. Recuerdo cuando, con horas de nacida se movía con tanta energía que parecía elevar una voz de protesta por sus incomodidades …

Creo que uno de los primeros shocks que tuve luego del nacimiento de Abril (sin contar el asombro del personal médico y a los padrinos de Abril por verme sentada y andando a minutos de su nacimiento), fue con la neonatólogo y los pediatras que la cuidaron en la clínica … eso también se repitió con los pediatras en el hospital, aunque reconozco que ya allí no fue tan duro como en el caso anterior. No sé si las preguntas hechas o el modo en que fueron hechas lanzaban sobre mi una suerte de culpa por la llegada prematura de Abril que he tardado algunos días en asimilar.

He conversado con otras madres con las que comparto la espera para nuestra ración diaria de cariño con nuestros pequeños a la entrada del famoso “P28” del Hospital, y en varias ocurre la misma sensación por parte de los pediatras, una suerte de reclamo que, de algún modo, pareciera endilgarnos culpas … En mi caso, descartadas todas las razones “patológicas” del parto prematuro, que incluían descuidos en el control prenatal, caídas, tensión alta o alguna infección, por las cuales el parto pudo haberse presentado tan pronto … he escuchado finalmente las palabras más sabias, de parte de quien me acompañaba haciendo el curso del psicoprofiláctico: “no busques explicación para algo para lo que no hay explicación … Abril llegó y debes aceptarlo agradecida”.

Definitivamente es algo que no he cesado de hacer desde esa tarde del 20 de junio: agradecer al universo por poder dar vida, de nuevo también a través de mi cuerpo, y que esa vida tenga un anclaje y una misión en ese universo que la alberga.

El PB28 es un espacio pequeño comparten sus primeros días de vida nuestros hijos con los mejores equipos del Estado, personal dedicado a ellos 24/7 y búsqueda por superar condiciones realmente críticas Ciertamente falta un toque de ternura a ratos … pero creo que puedo acercarme a algunas de las almas que velan por la salud de nuestros pequeños y allí no siento frialdad o tosquedad … sino ansias de protegerse de la vulnerabilidad que implica vincularse sentimentalmente en la relación doctor-paciente…

El espacio a ratos es tan pequeño … tan vulnerable .. una incubadora de 60cms x 30cms con tres o cuatro orificios es para ellos el espacio adecuado y para nosotras, y para sus padres, lo que media entre nuestros cuerpos y sus latidos … Aprendo diariamente cuán vulnerable y dependiente es el ser humano de otros, cada vez que pienso que la salud de mi hija depende de la salud de todos los padres y madres que entremos a visitar a los nuestros en su ambiente …

Hay un largo pasillo que preside la división en tres ambientes de cuidados intermedios y uno de cuidados intensivos. De ese pasillo nos conocemos muchas madres.. a veces hacemos una suerte de grupo de apoyo contándonos y alentándonos en el camino de la expectativa … quizás sólo nos identificamos por el rostro … a ratos nos preguntamos por la salud de los nuestros … a ratos no se permiten las visitas para todos, entonces quienes pueden pasar informan a las madres que quedan esperando su turno por el bienestar de los suyos…

En ese largo pasillo se hace también un silencio enorme mientras nos apertrechamos de las batas, gorros y tapabocas, y mientras colocamos nuestros bolsos y morrales y sacamos de ellos la leche que llevamos para que alimenten a nuestros hijos. En algunas de nosotras el silencio se hace por el dolor de una cesárea o un parto, o sencillamente por la pesadez que para algunas madres dejan esos momentos luego del parto y que yo en esta ocasión, sencillamente, yo no fuí capaz de permitirme experimentar… en otras el silencio es, simplemente, la incertidumbre ante lo que que habrá tras ese pasillo.

Allí he visto entrar y salir a algunas, he visto a madres llorar por no saber de sus hijos, porque no consiguen darle pecho, porque llegan tarde a una visita o porque ese día no hay visitas autorizadas, por verles dormidos en una incubadora, por no poderles tocar esa tarde o por, sencillamente, por mirar al universo y decir que se acepta que es lo mejor para ellos estar allí, pero que duele ese huequito que queda en el alma cuando dormimos y no les tenemos cerca … y también he visto a madres como Violeta y a Alejandra salir con por el largo pasillo con un llanto contenido … por la muerte de sus pequeños, luego de tanto rezo y esperanza …

Creo que cada ingreso en P28, o cada alta, cada muerte, nos conmueve a muchos … o para todos … Dijo Andres Eloy Blanco (con una sabiduría enorme):

Cuando se tiene un hijo,

se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera

(…)

Cuando se tienen dos hijos

se tiene todo el miedo del planeta

el miedo a los hombres luminosos

que quieren asesinar la luz y arriar las velas

Cada vida es un saludo al mundo … cada luz es un proceso de construcción de puertas … y la luz ocurre justo porque hay vida, puertas y el universo que permite que eso ocurra … el camino de la luz no es fácil .. a ratos es tortuoso y rudo … Pero definitivamente merece la pena hacerlo.

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