El trafico … y yo.

Cuando retomé el manejo del carro, luego de dos meses sin manejar, comencé a sentirme un tanto insegura, de algún modo aprehensiva a sufrir cualquier inconveniente en cualquier momento. Una sensación de desprotección me habitaba en cierto modo.

Pese a ello, y como me considero de las personas que buscan sobreponerse, según pueden, a ese tipo de pensamientos por considerarlos no sólo negativos, sino con un enorme poder, mucho más del que debiera, busqué no prestar demasiada atención a ello y si mucha mas al manejo. Sin embargo, hay veces en las que también pienso en que debería atender un poco mas algunos pensamientos de ese tipo y no ignorarlos por completo.

En el día de ayer, estando estacionado mi vehículo un camión de la Pepsi Cola me chocó y siguió su trayecto. Debería decir que se dio a la fuga, sino fuera porque no le era posible ir a mucha velocidad a lo largo de la Av3 del centro de Mérida y habiendo algo de tráfico. Aunque iba con mis hijos menores y con una amiga embarazada, por fortuna ninguno de ellos estaba en el carro, de hecho estábamos en una tienda frente a donde había estacionado comprándole a mi hijo una mochila escolar cuando el camión me chocó.

Debo decir que, cuando escuché el golpe y caí en cuenta de que podría ser mi carro, me acerqué a verificar el tamaño del daño y pese a que no era mucho, salí corriendo tras el camión para alcanzarlo cuadra y media más arriba. Me indigno que siguiera su camino sin detenerse a mirar. Le pedí que se detuviera y dio la vuelta para llegar a donde estaba estacionada. Al bajarse del camión, y luego de haber pasado nuevamente por el lado del mío y no haberlo rozado, tuve que escuchar sus gritos y su repartición de la lista del niño jesús de culpas con respecto al choque.

Sus argumentos:
1) Yo estaba muy separada de la acera y el no tuvo más remedio que “chocarme”
2) Yo estaba mal parada y no debía llamar a inspectoría porque yo perdería el reclamo
3) Yo no tengo ni idea de lo que significa manejar un camión (debo confesar que en esto tenia razon aunque en mi favor debo decir que mi abuelo paterno en Sassano tenia en el patio de la casona un camion abandonado que se me antojaba apetitoso con su gran volante y guantera llena de sorpresas :D).

Curioso. Mientras discutía conmigo, pasó a nuestro lado un camión 350 (más grande que el suyo) sin apenas tener dificultades para maniobrar.

En fin, el tema concluyó con mi declinación de esperar a inspectoría para que arreglara con el seguro la reposición de un espejo retrovisor que cuesta 5BsF. Lo curioso es que cuando fuí a notificarle al chofer del camión que yo no esperaría a inspectoría porque tenía a mi hija recién nacida en el carro, a mi hijo de 7 años y a una persona embarazada (si, el cuadro era curioso), su respuesta era que él también requería consideración porque estaba esperando desde hacia rato … sus necesidades puestas al nivel de los requerimientos de cuidados de un niño, una embarazada y una recien nacida … sin comentarios! solo decir que ahora veo que quien dice que los hombres son niños grandes, seguro se encontro uno como este en su camino.

Recuerdo que una vez, en Alcalá de Henares, una noche el camión de la basura chocó nuestro carro estacionado en la calle (donde vivíamos no abundan los edificios con estacionamiento propio y casi todos estacionan en la calle). El modo de arreglar el daño fue mucho más sencillo: una tarjeta de presentación con indicaciones sobre a dónde llamar y para qué. Una semana más tarde ya estábamos gestionando con su seguro la reposición de la puerta averiada.

Desde ayer me he detenido a pensar qué hubiera sido de la conversación y agresión verbal de este chofer de la Pepsi si quien hubiera estado manejando y con ese cuadro hubiera sido un hombre .. y créanme, aunque resisto pensar así, sospecho que en esas circunstancias no se hubiera tomado tanta licencia como la que se tomó conmigo ayer. De hecho estoy segura de ello … pese a que me fastidie verlo de un modo tan claro. No me considero alguien que cree en juicios de valor preconcebidos de modo generalizado (del tipo “las mujeres manejan fatal” “todos los hombres son mujeriegos”) y, de hecho, en algunos momentos paso por alto algunas actitudes agresivas de otros precisamente por eso, sin embargo creo que esta persona ayer se consideró en una posición de ventaja con respecto a mi por ser hombre.

Creo que, en general, nos falta un poco más de confianza en los otros y mucha más responsabilidad por nuestros actos, con todo cuanto ello conlleve. Yo, particularmente, me comprometo a diario con ello .. pero siento cuánto aún falta por andar allí.

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