Un breve regalo … para toda una vida.

Hace cinco meses atras, a esta hora ansiaba poder saber la razon y los motivos de mi malestar físico a escasos siete meses de gestacion … Quienes me ayudaban en la preparación para mi parto bromeaban conmigo llamándome “primeriza” pese a ser mi tercer embarazo, y por eso -creo- jamás pensé que el parto me sorprendiera sin ser totalmente consciente de ello … tres horas y media después, Abril habia llegado -para instalarse- entre nosotros a plenitud.

Sin duda, aún hay en el alma de quien esto escribe heridas profundas por todo ese trance. Eso, creo, me hace declararme muy sensible aún la vida y, también, consciente de que hoy día, sin duda, veo al mundo -a la misma vida- desde otro ángulo y de que las cosas duelen, si se puede, de un modo distinto … quiźas más íntimo y sosegado.

Hoy veo cómo los recuerdos del momento de su nacimiento han venido fluyendo de un modo extraño, incompletos, y a ratos ayudados por otros acontecimientos. Comentaba con mi compadre, en ocasión de conversar sobre el nacimiento de su hijo Gabriel Ignacio, cómo el ver la película del nacimiento de mi pequeño ahijado Gabriel me había ayudado en el trabajo de recordar cosas del nacimiento de Abril,  como que ella abrió su voz al mundo ya cuando estaba entre los pediatras y no al salir de mi como suelen hacer los niños, o cómo ver esa misma imagen de un pequeño en una incubadora, me hizo absolutamente íntimo y conmovedor el resto del video. Ver a Gabriel en la incubadora me hizo entrar en un extraño sopor y aislamiento que, pese a lo evidente, no me dejaba ver si no a mi pequeña Abril en la incubadora que la acunó durante muchas semanas.

En fin, que el tiempo va pasando … viviendo día con día como cada día se despliega puedo, creo, ver con mayor claridad cómo se despliegan también cada una de las hojas del árbol que la vida me ha puesto para compartir con mis tres hijos, mi esposo y quienes visitan y habitan en mi andar. Abril ya tiene cinco meses de edad… sus dedos hermosos son un constante descubrimiento para su boca … y sus pies son también un constante juego en el que ella me entrega el momento de sonreirme la mirada como el más breve y hermoso regalo que habré de disfrutar cuanto dure, esas sonrisas que pinta en el cielo de mi alma son, sencillamente … moradoras.

“Todas las hojas son del viento/ ya que él las mueve hasta en la muerte” (Luis Alberto Spinetta)

“Canto bajo relieves/ Nave tierra, sigo tu voz/Bailo brotado de ilusión/ Un sueño tibio para los dos/¿Qué otra cosa es un árbol más que libertad(Y si te abrazo es para sentir/ que a nuestro amor nunca podrán sacarlo de raíz” (Gustavo Cerati)

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