Non Credo, y vos?

Hay cosas que ocurren y que, sencillamente, piden reordenar lo que uno ve del mundo -sabido es que uno no ve “al” mundo sino una parte de éste- o, al menos, piden que haya una búsqueda de un nuevo equilibrio -eso que llamamos orden– en lo que nombramos del mundo. Ocurre entonces la espiral de vida.

Una espiral para mostrar al mundo

Image by Mariangela Petrizzo via Flickr

Recientemente, y sin saber bien cómo aprehenderlas, mi ventana hacia el mundo me ha dejado colar algunas cosas que, definitivamente me han hecho comenzar a construir una suerte de declaración de no-credo, o mejor, una declaración ante el lugar de la vida en el que los giros del mundo me han puesto a mirar.

  1. No creo que el sistema de justicia pueda funcionar para unos y no para todos, algo así sencillamente no funciona.
  2. No creo en soluciones individuales, esas arreglan problemas individuales, no colectivos; los nuestros son problemas colectivos.
  3. No creo en funcionarios que entrampan a otros funcionarios para tapar sus propias defecaciones, sin ver que enlodan instituciones, familias y recurso humano.
  4. No creo en un funcionario que se salva, sometiendo a otros –inocentes– al escarnio público. Alguien así no merece mi respeto.
  5. No creo que todo sea justificable cuando se tiene una razón sobre las cosas que se ven.
  6. No creo en quienes provocan angustia, tristeza, zozobra y dolor en familias decentes porque deban entregar a algún culpable de hechos terribles.
  7. No creo que una respuesta rápida sea -en todos los casos- la mejor para las preguntas sobre aquello que se ve. No creo en únicas soluciones para las cosas, ni en aquellas que sólo miran lo que ocurre desde un lugar.
  8. No creo en nadie que se llame amigo o compañero y que no sea capaz de acercar su hombro a quien padece dolor y angustia. No creo en solidaridades no manifiestas. Creo en la palabra, en el verbo, en la vida.
  9. No creo que el miedo justifique el discurso político ni en que el odio pueda justificar cualquier decisión.
  10. No creo que la corrupción sea algo inevitable, no creo que sea algo necesario, no creo que no tenga solución.
  11. No creo que las altas esferas -en el poder político, económico o de otro tipo- no sepan de las estupideces que se cometen en lo que ellos mismos llaman sus bases.
  12. No creo en ningún dirigente político que no sea capaz de admitir públicamente sus derrotas y sus errores, ni en ninguno que se haga el loco para no hablar de cosas comprometedoras.
  13. No creo que la democracia electoralista sea sostenible. No creo que haya sido sostenible nunca.
  14. No creo en que pueda haber construcción social sin formación de ciudadanos.
  15. No creo que la formación ciudadana ocurra en salones de clase, ni creo que sea posible sin un acercamiento de las instituciones y aquellos que se llaman a sí mismos académicos al quehacer social.
  16. No creo en quienes invocan la institucionalidad y luego la usan para si con la excusa de deberes y obligaciones colectivas, porque acaban  incautándola de ese colectivo al que dicen están sirviendo.
  17. No creo en que pueda entender y aprender con mis hijos si no soy capaz de mostrarles la porción de mundo que veo -y cómo lo hago-, o mi falibilidad, o mi sencillo caracter de ser humano dispuesto a aprender, mientras vive.

¿Algo más?

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2 comentarios en “Non Credo, y vos?

  1. Hector dijo:

    Mariángela, ta faltan algunas, pero una que me ha estado rondando en el cácumen es:

    Es difícil construir el sentido, la cohesión de comunidad desde un discurso de la no alteridad.

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