Aquí lo que sobra es clóset (I)

(Lo que sigue es la primera entrega de algunas pequeñas y sueltas divagaciones sobre el clóset y la idea del a-guardar en varias dosis.)
Foto de Magic Madzik, vista en flickr
clóset.
(Del ingl. closet).
1. m. Am. Armario empotrado
armario.
(Del lat. armarĭum).
1. m. Mueble con puertas y anaqueles o perchas para guardar ropa y otros objetos.
~ empotrado.
1. m. El construido en el espesor de un muro o hueco de una pared.
Tomado del DRAE

El clóset o armario es el lugar de las cosas perdidas por accidente u olvidadas a propósito, es el espacio donde se ordena lo que no puede estar a la vista (ropa, alimentos por usar, enseres, artículos de limpieza) o donde sencillamente se arrojan luego de un día largo de quehaceres y compras.

El armario es a veces el confesor secreto de una chica indecisa con su vestuario, o el artilugio de batallas de un pequeño nené explorador. El lugar que, para algunos niños y niñas pequeños, esconde las cosas salvajes, oscuras, tenebrosas y desafiantes. Es donde nuestras abuelas almacenaron los hilos de costura y tejido, junto a los retazos de tela y los patrones de Voge o Burda. Un armario es un paraíso de recuerdos, o un almacén de desdichas, según se vea .. y según se sienta.

Hubo una niña en un cuento que estaba encantada con las distintas cajas de variados colores y formas que su abuela atesoraba en la parte superior de un hermoso y antiguo armario de madera lacada, y que sufre un accidente al descubrir un hermoso sombrero al mejor estilo de Mary Poppins en el interior de una de ellas que, además, resultó era su regalo de cumpleaños.

Fue el lugar donde los inquietos sobrinos de los Scrubb encontraron el hermoso y sorprendente camino a Narnia, y donde Lyra Belacqua escuchó cuanto se proponía su tío en su más desafiante expedición a las tierras del Norte guiado por una brújula dorada.

Fue el lugar donde Jennifer Gardner pasa de 13 a 30, en lo que un deseo se dilata en el aire, para huir de la burla de sus amigas durante su fiesta de cumpleaños, como otros tantos habrán pretendido hacer jugando siete minutos en el paraíso dentro de un clóset.

También, según dicen otros pues de eso no me consta ninguna historia verdadera de primera mano, el clóset es el lugar al cual mujeres y hombres comprometidos apelan para esconderse -o esconder a otros- cuando casi llegan a ser sorprendidos en intensas y deliciosas labores amatorias por el destinatario o destinataria de sus compromisos sentimentales (vamos que ante la emergencia, el o la amante va pa’l clóset).

Aunque ni el armario ni el clóset son siempre de madera, ni tampoco representan de modo exclusivo una construcción física de algo o ubicada en algún lugar específico, un clóset fue el lugar donde yo jugué, a mis ocho años, a conducir un automóvil junto con mis peluches y barbies, y el lugar donde me escondía para hacer locos inventos con ropa y accesorios.

Hay quienes guardan en gavetas o clósets ideas para retomarlas después y poder hacer con ellas algo .. cualquier cosa aún cuando sea distinto a lo planeado inicialmente. Los hay imaginando su corazón con siete puertas como un armario con puertas plegables y compartimientos definidos, y en cada entrepaño o gaveta cuelgan una querencia, y también hay quien se convence de que los sentimientos se atesoran en el armario del corazón so pena de extraviarlos ante cualquier golpe de aire.

Hay quienes guardan a cal y canto sus intenciones y conductas más íntimas, esas que creen menos aceptadas por todos los demás, al cuidado de un sabio, adusto y silente clóset, quizás a la espera de poder sacarlas de allí algún día, o de salir con ellas adosadas a su vida y mirada. Salir del clóset, y confensar una tendencia inconfesable, un amor, una amada, o una convicción, que bien dicen por ahí que para ello ha de salirse.

Pero al parecer esta costumbre de guardar, y guardarse no es ni nueva ni exclusiva del ser humano. Se sabe que algunos animales atesoran trozos de cosas que consiguen por ahí y con ellas hacen nidos, o cuchas para dormir una siestecita, y otros tantos, incluso, hacen de sus bocas un armario y guardan allí alimentos para una digestión posterior.

Cuentan los antiguos que desde tiempos ancestrales el hombre y la mujer (que también a ella le apetece hacerlo), han buscado la condición de posibilidad para la expansión de sus propias capacidades de almacenamiento. Cuentan que primero fueron las cosas juntadas en montones, distinguiéndose rocas, restos de animales recién ajusticiados para ser incorporados a los platillos y manjares dispensados para la supervivencia humana. No era aún la época de la elaboración de las carnes secas y preparadas para su conservación, y pues tampoco eran todavía las piedras artilugios sobre los cuales los factores alimenticios fueran preparados con intervención del fuego y cualquiera de sus conductores.

Con el correr de los años, crisis, pérdidas y la vida misma, llegaron los problemas y las condiciones psicosociales propias de ese despliegue humano que, para facilitar el discurso, llamaremos apego, dependencia y vulnerabilidad, y héte aquí que el hombre y la mujer, animados por esas tres condiciones, comenzaron a ser previsivos y a guardar cosas. Vista, además, la observación del comportamiento animal, comenzaron a ejercitarse en las técnicas de almacenamiento y disposición de las cosas guardadas.

Yo diría que esta experiencia y construcción de conocimiento ha resultado positiva, aunque en el camino a la perfección actual de los muebles y artilugios como los de IKEA (pese a que luego critiquemos su modelo de negocio), aún debieron transcurrir algunos siglos y varias pérdidas de materiales, alimentos, herramientas y artilugios, que no en balde sirvieron para que el hombre comenzara a construir preguntas sobre las cosas que debían o no ser guardadas en los clósets y armarios.

Casas con clósets, vidas en clósets, apartamentos con cocinas americanas que se guardan en un clóset, gente que hace de su clóset una oficina y un oficio… clósets que son corsés, arneces que nos retienen de salir del clóset …

La mía (mi casa) tiene siete clósets y ningún armario, pero a más de un armario cuya construcción diría puede remontarse a los 40 del siglo pasado, le he hechado el ojo para atesorar mis creencias y mis hojas de vida sueltas … y también a alguna persona le pediría que antes de hacer lo que tiene pensado lo guardara en un clóset, en algún armario o en alguna gaveta -aunque fuera ajena- y, a buen seguro estaría mejor allí que en ejecución (como también podría decirle eso a alguien que ya hubiera hecho lo que pensó sería un éxito).

Más de una vez he dejado zapatos y medias tiradas en un clóset equivocado con la esperanza de iniciar un simpático juego de búsquedas y hallazgos de sueños rotos, o ídolos perdidos -los de otros, o los propios-, aunque con menos éxito del que he anhelado conseguir.

Y ¿qué hacer con el quehacer ciudadano y con la política? o con la diversión y los chamos?, con el tiempo que cada vez es menos y cada día nos exige más? esas incomprendidas vestimentas que algunos y algunas nos empeñamos en ofrecer con la esperanza de servir de motor para el debate ciudadano -no como la tela esa de dudosas dotes que le echaron encima al emperador luego de engatuzarlo para que la usara-, desde la convicción de que también ésta -la política, no quien escribe- debe salir del clóset y ser paseada con honores y respeto -aunque a muchos se nos haya olvidado para qué usaríamos esos dos significados-.

¿Los guardamos en algún cajón, gaveta o armario? … o ¿los sacamos al ruedo un rato a ver qué pasa. Pero eso, los sacamos en buena lid, con su significado pleno? .. que ya dijo Confucio que cuando las palabras perdían su significado el hombre (y la mujer entiendo que también) perdía su libertad.

Por cierto, al lector y a la lectora que han podido llegar a este punto del escrito, me dirijo, como quien se asoma por la rendija escueta de una puerta de armario semi abatida: ¿Qué guardaría o sacaría Ud. de un clóset?

7 comentarios en “Aquí lo que sobra es clóset (I)

  1. Kiko dijo:

    Un closet es una caja fuerte sin cerradura o combinación. Es un repositorio abierto a la aventura del descubridor. Como principio metafísico es bueno vaciar el closet para poderlo llenar de nuevo… pero vaciar el closet no es tarea fácil; porque el ser humano es un coleccionista por naturaleza que debe luchar contra el apego mas intimo de su propia existencia para poder comenzar de nuevo. Ustedes,eEn este momento de sus vidas, llenarían o vaciarían el closet?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s