Miedo no…!

Del Consejo Federal de Gobierno y su papel.

El reinicio de las tareas de organización del Consejo Federal de Gobierno ha ocurrido no sin polémica en algunos medios de difusión de información (incluído los medios de comunicación, pero también las plataformas de redes sociales como twitter, facebook y similares), en torno, fundamentalmente, a las razones de la demora en su constitución. Antes de pasar a refutar los argumentos que he visto se esgrimen para explicar no sólo la demora en organizar el Consejo Federal de Gobierno, sino también para explicar su realización en este momento, me gustaría contextualizar el momento político en que ocurre la convocatoria a la constituyente, lo que ésta implica y lo que a grosso modo, en términos de instituciones del Estado hemos evidenciado en los últimos 10 años.

Imagen tomada de VTV

Del proceso constituyente en la Venezuela de finales del siglo XX.

En términos rasos de su definición, un proceso constituyente busca construir (o reconstruir mejor dicho) los vínculos entre el Estado y la sociedad a partir de la definición del norte o proyecto social que dará sentido a la nación, y el modo en que ese proyecto será articulado a través de las instituciones administrativas y políticas del Estado. Los llamados a constituyentes persiguen, en resumen, la reorganización del Estado y el establecimiento de nuevos acuerdos entre Estado y Sociedad sobre la base de las tareas necesarias para la construcción de nuestro quehacer sociociudano.

Nuestro proceso constituyente, del año 1999 transcurre con este propósito y en atención a una necesidad de cambios en los acuerdos constitucionales establecidos en 1961, que se venía haciendo evidente en el discurso social y político desde finales de los años 80.  De modo que la convocatoria a constituyente hecha en el año 1999 recogió, de algún modo, ese deseo ya manifiesto en nuestro país desde hacía una década atrás, o más y que hicieron evidente en su momento varios de los voceros de partidos importantes del momento como COPEI, AD, MAS y Causa R entre otros.

Hablar de proceso constituyente nos podría llevar a establecer de modo explícito las diferencias entre el poder constituyente y el poder constituido. Mucho se ha dicho al respecto y hay muy buenas referencias que ayudan mucho, incluso, a dilucidar las diferencias básicas en sistemas democráticos con matices importantes entre si como el la democracia liberal y el de la democracia participativa (recomiendo artículo de Marta Harnecker: Notas para un debate sobre el poder Constituyente y el Poder Constituido).

Asumamos, de aquí en adelante que el poder constituyente no sólo es anterior al constituido, sino que es el encargado de darle forma, cuerpo y color al último siendo, además, imprescindible y vital para él. De modo que el proceso constituyente del 99 fue algo mucho más determinante  para nuestros destinos que la mera redacción de una ley, aún siendo ésta la máxima ley en nuestro país. Se trató del diseño de nuestra nueva institucionalidad nacional, la que daría cuerpo y sentido a nuestras nuevas propuestas como comunidad nacional.

Debimos saberlo entonces, pero para quien haya podido guardar alguna duda al respecto, cada día nos queda más claro que un proceso constituyente no acaba con la redacción de la nueva constitución (o documento de acuerdo sobre lo que es necesario hacer, conformar y orquestar para que la nueva sociedad tenga abrigo en un proyecto nación), sino que muy lejos de estar concluido en ese momento, es realmente allí cuando comienza a reorganizarse el Estado.

El Estado venezolano, ¿una entelequia?

Sobre el Estado venezolano su carácter monolítico, su enorme estructura y su gasto enorme es algo de lo que también se ha escrito bastante, desde hace décadas y no creo que sea menester repetir aquí. Hay una idea, que aunque puede sonar descabellada no pareciera del todo un sinsentido, sobre cuál Estado ocurre en las actuales condiciones socioeconómicas y organizacionales del sistema político. Hablo de varias cosas, entre ellas la falta de interoperabilidad entre ministerios con tareas cada vez más complementarias (por la misma condición de multidisciplinareidad de las soluciones a presentar a los distintos problemas sociales), con espacios de tareas asignadas, en atención a emergencias sociales a quangos (quasi non governmental organizations), y con irreconocimiento a algunas de ellas por parte de sectores de la sociedad muy claramente identificados. Esto nos hace pensar en que sería pertinente la pregunta sobre el saldo, a diez años visto del proceso constituyente, del proceso e reorganización del Estado, y si éste no ha quedado, más por motivos políticos que fundamentalmente operativos, como una “entelequia”, entendida ésta no en su sentido filosófico aristotélico (al go cuyo fin se completa en sí mismo) sino en su sentido irónico como  algo que es irreal o, en todo caso, muy lejano a ver su concresión en expresiones cercanas a lo aceptado debieran ser. De modo que asumiendo al Estado venezolano actualmente como una construcción en el camino de estar acabada o, al menos, en camino de concresión de lo acordado y aprobado en el proceso constituyente del 99, es frecuente la referencia a él en términos de su inexistencia o de su irrealidad.

Particularmente, soy de la opinión de que se hace complicado hablar de Estado cuando parte de la población y de los activistas de la política actual desconocen de modo deliberado su existencia y critican con los más descabellados argumentos en ocasiones, tanto al Estado como al Gobierno, desreconociéndolos como digo de modo deliberado, y cuestionándolos como entes de necesaria presencia para la constitución del orden social.

Es muy cierto que el proceo constituyente iniciado en el 99 no ha marchado para todos al ritmo deseado, y la creciente aprobación de la Ley respectiva (febrero 2010) y subiguiente conformación del Consejo Federal de Gobierno, pese a ser un instrumento clave en la planificación participativa y orgánica del Estado,  deja muchos elementos por los cuales recibir críticas, en especial la demora en su constitución.

La Ley del Consejo Federal de Gobierno

El Capítulo V De la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela contempla la definición y establecimineto de atribuciones a la estrutura del Consejo Federal de Gobierno en los artículos 185 y siguientes. Como órgano de claro papel determinante en la planificación nacional, uno hubiera esperado que, contrario a lo sucedido, la organización de su marco legal estuviera entre las materias prioritarias trabajadas por la Asamblea Nacional luego de su organización post constituyente.

El texto que fuera aprobado por la Asamblea Nacional y posteriormente vetado por el Ejecutivo Nacional (encargado de darle promulgación según nuestro esquema del proceso de promulgación de leyes), data del 2005, sin embargo su trabajo se remonta hasta el 2002. Un nuevo intento de discusión y aprobación se realizó desde el año pasado y concluyó con nuevas observaciones hechas por el ejecutivo a finales del año 2009 lo cual permitió su promulgación a comienzos del presente año.

Es importante tener las referencias consultadas, muy presentes, pues tanto en páginas gubernamentales como de activistas políticos se siguen evidenciando referencias equivocadas a los textos del 2005, 2009 o incluso los primeros del 2010 previo a su promulgación. El texto definitivo de la Ley es el publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria Número 5963 del 20 de febrero del 2010.

El miedo como razón frente a la novedad como motor del retraso operativo.

Entre las varias razones que he escuchado y leído en los últimos días para justificar la creación, en este momento, del CFG, está un supuesto temor (terror dicen) del Presidente de la República ante un posible resultado adverso en las elecciones de asambleístas el próximo 26S.

La teoría del “miedo” irracional del Presidente que le habría llevado a actuar de modo impulsivo en la constitución del CFG cae por su propio peso. Allende que es irracional hablar de tales actitudes en terceras personas desde un punto de vista casi que de análisis de bodega (me refiero a ese análisis que haríamos en la bodega de la esquina conversando varios entre nosotros mismos sobre las “intenciones”, “motivaciones” o “pensamientos” de Chávez, en función de nuestro “conocimiento” de la situación y su accionar como individuo), resulta que esta teoría no tiene mucho asidero a la luz de los recientes resultados de una investigación sobre democracia llevada a cabo por el Centro Gumilla, según la cual el 64% de los venezolanos están a favor del ideario de la Democracia Socialista (el estudio lo divide en “socialistas del siglo XXI” y “socialistas moderados” y, esta vez, no incluyen aquí socialdemocracia), frente a un 27% que estarían a favor de la Democracia Liberal. Tengo observaciones sobre algunas categorías de análisis presentadas en el estudio (creo que les faltó perfilar desde el punto de vista del análisis político algunas de ellas, pero eso es otro tema). A la luz de esos datos, no habría por qué tener miedo, ¿no?

Se me ha preguntado sobre mi “teoría” de que el CFG haya demorado 10 años en ser constituido. Yo la sitúo en la inoperancia de varios actores políticos. Y no es que esta respuesta contravenga, por que sí, a la teoría del “miedo”. Es que lo demuestran los mismos hechos. Los que asistimos como televidentes al acto de conformación del CFG, vimo que estuvo muy concurrido de actores de la oposición como para creer que existía en ellos algún dejo de victoria frente al miedo que podrían estar infundiendo en el Ejecutivo (según la teoría del “miedo” como motor de las decisiones del Presidente, esto es algo que podría inferirse ¿no?), de hecho se mostraron muy cordiales (salvo una excepción, por razones obvias de otros duelos), y hasta aprovecharon la colita para hacer peticiones para sus estados, y alguna declaración hipócrita y falsa también via microblogging pero que era de esperar.

Lamento desilusionar a quien pensó que yo podría venir con un arsenal contra el gobierno o las instituciones del Estado, o a aquél que pensó que vendría con alguna teoría concluyente. Lamentablemente mi respuesta no es ni una teoría ni mucho menos nueva. Hemos escuchado varias veces al ejecutivo nacional reconocer su demora  en varios ámbitos: en ejecución de obras, en aprobación y envío de recursos de emergencia u ordinarios, en la realización de trámites. Sin embargo, estamos claros que no es una acción exclusivamente declarativa la que debe operar en términos de atender los distintos retrasos e inclumplimiento de plazos y acuerdos y que debe hacerse mucho más.

Definitivamente echar a andar el carro del Estado requiere más que declaraciones … convicciones y esto, si creo que lastimosamente, no abunda por estos tiempos.

5 comentarios en “Miedo no…!

  1. Son opiniones personales pero le das casi que demasida atención al argumento “evidentemente falso” del miedo. Vale. No es miedo. Es otra cosa.

    Lo que no comprendo es como puedes poner al mismo nivel los retrasos en obras o trámites, con la de las instituciones constitucionales. Es decir, debe haber un poder legislativo que cree leyes, que pongan el marco, que permita al Estado actuar. Eso no puede esperar. No es un papelito, ni un trámite menor. Y no lo es así se hable de democracias liberales o de que se yo que otras cosas. Siempre que el derecho juegue algún papel central, entonces eso debió hacerse al menos hace ocho años.

    Mi única conclusión sólida es que en efecto, para quienes conducen Venezuela ahora, el derecho es una cosa de segunda categoría. Y si no hay Estado de derecho, o se portan como si ni hubiera, entonces, ¿qué impide a un alto funcionario pisotearme hasta descoyuntarme los huesos?

    Volvemos a lo mismo. Los ricos, en dinero o poder, siempre protegidos, con todo a su favor. Por esa línea iba cuando pedía un Gobierno humillable. Sin derecho es imposible pisar al gobierno, y entonces la relación es desigual, y esto se sustenta en que quien está arriba es buena-gente.

    • El problema no es que yo ponga en un mismo nivel retrasos “futiles” como obras y trámites con los de constitución de instituciones. Es que todo esto, a ratos, es casi que un barco echando aguas por todas partes mientras un grupo de Venezolanos están empeñados en apostar por que se hunda. No he seguido el debate de modo intenso, confieso que debí hacerlo desde hace años, pero esos que ahora apuntan al miedo como razón de marras para armar el CFG entonces esgrimían su necesidad con el mismo ahínco?

      No creo que no haber denunciado antes la demora del Estado en construirse sea una excusa ni mucho menos una razón para condenar que lo hagan ahora, pero ciertamente denota bastante del sentido oportunista del compromiso con la construcción del Estado que correspondiéndonos a todos, muchos eluden hasta que pueden achacarle alguna falta al gobierno por sus carencias.

      Por cierto, también es una opinión personal tuya el que “aquí no hay Estado de derecho” con esa opinión, poco que seguir conversando pues poco lugar queda a mostrar los matices.

      Salud!

  2. Yo no se de quien estás hablando cuando hablas en plural. Yo vengo quejandome de la falta del consejo federal de gobierno desde como dos años de aprobada la constitucion, cuando veía peleas creciente entre el presidente con los gobernadores y alcalde.

    Los vente-tu que tratan de descubrir la agenda oculta detrás de los actos políticos pueden ser interesantes. Yo mismo apoyo la idea del miedo como posible factor que desencadene que justo ahora se convoque el CFG. Sigue siendo mi mejor hipótesis.

    Pero lo de las razones ocultas es secundario.

    Lo cierto es que el chavismo y el presidente Chávez se mantuvo en una mora irresponsable respecto a una institucion fundamental prevista en la constitución, y que no es precisamente una entelequia filosófica, sino un espacio donde las “futiles” obras debían ser coordinadas, etc. Es decir, un espacio para que el Estado fuera más eficiente en lo concreto.

    Que ambos bandos están empeñados en la destrucción del otro. Me da igual. Que se anulen como materia y anti-materia. Lo que quiero es un Estado que haga cosas que funcionen: obras, estado de derecho.

    Yo no condeno que se haga ahora el CFG. Lo celebro! A pesar de lo bizarro de algunas cosas de la Ley. Lo que creo es que es una desverguenza el retraso, y trato de analizar que pasó, aparte de la observación evidente la constitución es leída y cumplida selectivamente.

    Cuando dices “opinion personal” te refieres a que es una opinion no compartida por ti, me imagino. Porque lo que tu escribes es, también supongo, tu opinión personal. Ambos tenemos argumentos para nuestras opiniones. No se porque gastamos bytes en decir estas cosas tan evidentes. Pero si, lo dejamos para otro momento.

  3. Nótese que yo no establecí simplemente que no había Estado de Derecho. Hice una cadena argumental:

    “para quienes conducen Venezuela ahora, el derecho es una cosa de segunda categoría. Y si no hay Estado de derecho, o se portan como si ni hubiera, entonces…”

    Es decir, parti de como se hizo lo del CFG para soportar comportamiento general de los dirigentes, para luego argumentar que eso suspende el Estado de Derecho, porque el Estado de Derecho no debe estar sujeto a condicion alguna o deja de serlo, en la práctica.

    Es decir… están los argumentos ahí. Me parece que mi texto permite una sana discusión, y que no cabe el que no pueda haber lugar a matices. Mariangela, tu y yo vivimos matizando. A que viene todo eso? Puf….

  4. cuando hablo de “esos que ahora esgrimen…” no me refiero a ti y a mi que no somos reseñados en periódicos, sino a quienes tienen una presencia mediática (en medios tradicionales como TV, radio y prensa para aclarar) y que entonces, incluso, pasaron por la AN y no podría decir yo que hubieran -o no- exigido la fundación del CFG.

    Por supuesto que tus opiniones son eso y las mías también son sólo eso.

    Sin embargo no veo cómo la fundación del CFG venga a aliviar algo así como el factor que produce el miedo. O mejor, ¿miedo de qué? de perder las legislativas? no creo, para perderlas para mi, sólo basta hacer lo que se hace en la selección de algunos candidatos del partido y conducirnos a varios de los militantes al dilema de votar con guantes y esterilizándonos luego, o “simplemente” engrosar las estadísticas de la abstención.

    ¿miedo de un levantamiento de las provincias opositoras? pues no se.. creo que en términos del discurso de algunas de ellas de decir lo que sea (Verdad o mentira) para hundir a Chávez aunque en el camino nos ahoguemos todos, el haber quedado como quedaron en la constitución del CFG es uno más a su favor, no?

    Dado que ésa es tu mejor hipótesis, te pido me la ilustres porque no acabo de verla más válida que la desidia institucional.

    Salud!

    p.d.
    del resto? paz&love que no levanto armas contra nadie por aquí .

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